El Cateto

El Cateto

En nuestros paseos por Alhendín no podemos dejar de visitar  uno de los establecimientos más emblemáticos del municipio.

Nos referimos al café bar El Cateto, donde nos reciben sus propietarios, Enrique Olmedo Rivas junto a su esposa Rosa.

Enrique nos cuenta un poco de la historia de su local. En el año 1750, esta casa ya era posada, según consta en los registros municipales. En el año 1956, su padre se quedó regentando el bar, y era muy conocido y querido en el pueblo, llamándose Bar Enrique. Allí era donde iban los patrones para contratar jornaleros, peones, y personal que necesitaban. Enrique se enorgullece de  haber nacido en la misma casa, atendida su madre por una comadrona. Y en la actualidad vive encima del bar. No ha podido tener mejor escuela que la experiencia y el ejemplo  de su padre, al que menciona sintiéndose especialmente orgulloso.

En el año 1998, el bar pasó a ser definitivamente de su propiedad, y por supuesto de su esposa, Rosa.

Al principio estaba mal visto que las mujeres entraran solas al bar, cosa que afortunadamente ha ido cambiando, y ahora sobre todo por las mañanas, gran parte de su clientela son mujeres. Al reformar  el bar, se perdió parte de la clientela, ya que se pasó del café con el carajillo al café con tostada.

Es un negocio de mucho movimiento.Entre semana disponen de 5 personas, que tiene que reforzar los fines de semana y en verano con la terraza.La mayoría de su clientela es de Alhendín, aunque también tienen buenos clientes de los alrededores.  Comienzan muy fuerte con los desayunos, al mediodía aunque también hay tapeo, es algo más tranquilo, y las noches  vuelven a ser muy fuertes; y los fines de semana más contínuo.

Son famosas sus tapas,sus raciones,  sus roscas, los camperos y las sartenes, que además puedes encargar y recoger en el mismo local. Enrique nos comenta que muchas veces aconseja a sus clientes, para que prueben algunas cosillas nuevas que no sean las clásicas raciones.

Participó en la Ruta de la Tapa, presentando como tapa estrella una sartén de huevos rotos con foie de pato, que fué todo un éxito. Y tanto Rosa como él están deseando volver a repetir un año más.

Enrique dice que normalmente no suele hacer publicidad específica. La mejor publicidad la da el boca a boca de sus clientes. No obstante a Enrique le gusta hacer alguna oferta de vez en cuando, por regla general entre semana, casi siempre suele tener alguna en vigor; en la fecha del aniversario de la apertura suele tener algún detalle con los clientes. Su clientela es conocida de toda la vida, algunos ya eran clientes cuando estaba su padre, lo cual nos da idea de la confianza que transmite a  los mismos.

Es un trabajo muy sacrificado, pero a la vez muy gratificante. Para ellos es un orgullo poder reunir en su bar nada menos que a cinco generaciones, todos clientes suyos, como ocurrió hace unos días. Tienen una clientela fija, de mujeres para desayunos, funcionarios, empleados de banca, comerciantes,…

La crisis también les ha afectado, ya que sobre todo en el sector de la construcción solían desayunar más bocadillos, cosa que ahora ha disminuido considerablemente. No obstante, no se pueden quejar, ya que de momento han conseguido poder mantener a todo el personal, sin necesidad de despedir a nadie.

Tanto a Rosa como a Enrique, les gusta participar en todo lo que pueden (Campaña de Manos Unidas, Campaña Contra el Cáncer…).No pertenecen a la Asociación de Comerciantes, ya que consideran que está destinada más bien a lo que es el comercio, y no a la restauración. Pertenecen a la Asociación de Autónomos a nivel Nacional, y poco a poco parece que van cambiando las cosas y se van consiguiendo nuevos retos.

De manera anecdótica, Enrique nos cuenta que durante la Transición, el primer alcalde que tuvo Alhendín, de manera espontánea, se subió encima de una mesa en el local, y dio el primer mitin oficial, según le ha contado su padre.

 También nos dice que la primera televisión que entró en el pueblo la compró su padre para el bar y todos los niños se sentaban en el poyete para intentar ver algo.

Enrique nos cuenta que una noche que llovía mucho, estando su padre en el bar, aún no vivían allí, se puso una gabardina para poder salir. Y cuando vieron que que no paraba, decidieron tomarse unos vinos para esperar a que escampara. Su padre sirvió los vinos pero no se llegó a quitar la gabardina, y precisamente D. Emilio Durán, (padre de D.Otilio Durán, cronista oficial de Alhendín), le dijo “¿dónde vas con esa pinta que pareces un cateto?”. Y así fue como comenzó a conocerse como el bar del Cateto. Y cuando él se quedó con la propiedad del mismo, decidió ponerle ese nombre, ya que es como se ha conocido el bar desde entonces.

Los lunes son el día que tienen para desconectar un poco del trabajo. Abren hasta las 12, para los desayunos, y luego intentan disfrutar con su hijo , en familia, de algunos momentos de relax, haciendo alguna escapada corta, saliendo a comer fuera, a tomar café… Aficionados al atletismo, son los mayores fans de su hijo, que pertenece a la escuela de atletismo de Alhendín, lo acompañan y animan en todas las competiciones.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s