Tercera Salida Procesional de Santa María del Llano

Con motivo de la llegada de la Semana Santa, el próximo día 18 de marzo, a las 10:00 h de la mañana,  los alumnos de Educación Infantil del Colegio Santa María del Llano realizarán la tercera salida procesional por las calles adyacentes al centro escolar (Urbanización Los Llanos), contando con dos pasos, replicas de pequeño tamaño del paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén y de Nuestra Señora de las Angustias Coronada de Santa María de la Alhambra.

Es un proyecto en el que han trabajado y colaborado toda la comunidad educativa del centro, maestros, padres, madres, alumnos y personal no docente.

 El acto contará con la presencia de representantes municipales de Ogíjares Alhendín, el equipo directivo y docente del centro y los padres del alumnado. Estando invitados todos aquellos que deseen participar acompañando  en la estación de penitencia que la  hermandad realizará dicho día.

 La iniciativa, partió, en el año 2014, del propio profesorado del centro escolar, dependiente de la Congregación de las Religiosas Dominicas, (Olga García, Esther López y Javier Caro) contando  con la colaboración de un amplio número de alumnos de diferentes etapas educativas (principalmente, los más pequeños, de la etapa infantil , de 3 a 5 años)..

La colaboración de los padres, abuelos y familiares  de los alumnos, de toda la comunidad educativa, así como de los ayuntamientos de Ogíjares y Alhendín, hicieron posible el éxito de esta convocatoria.

Esta es una gran ocasión para acercar a los más pequeños al mundo cofrade, en vísperas de la celebración de la Semana Santa e intentar que comprendan que es la semana más importante para los cristianos y que en ella se celebra la pasión y muerte de Jesús con la esperanza puesta en su resurrección. Del mismo modo el alumno aprende a conocer las costumbres y el folklore de la comunidad donde vive.

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Noche de San Juan

La Víspera de San Juan o Noche de San Juan es una festividad cristiana, de origen pagano  en la que se suelen encender hogueras o fuegos, ligada con las celebraciones en las que se festejaba la llegada del solsticio de verano, el 21 de junio en el hemisferio norte, cuyo rito principal consiste en encender una hoguera. La finalidad de este rito era “dar más fuerza al sol”, que a partir de esos días iba haciéndose más “débil” (los días se van haciendo más cortos hasta el solsticio de invierno). Simbólicamente el fuego también tiene una función “purificadora” en las personas que lo contemplaban. Se celebra en muchos puntos de Europa, aunque está especialmente arraigada en España, Portugal (Fogueiras de São João), Noruega(Jonsok), Dinamarca (Sankthans), Suecia (Midsommar), Finlandia (Juhannus), Estonia (Jaanipäev) y Reino Unido (Midsummer). En América Latina, en el nordeste de Argentina, Brasil (tiene Festas Juninas), Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Puerto Rico y Venezuela, la noche de San Juan. La noche de San Juan está así mismo relacionada con antiquísimas tradiciones y leyendas españolas. 

En muchos lugares no cabe duda de que las celebraciones actuales tienen una conexión directa con las celebraciones de la antigüedad ligadas al solsticio de verano, influidas por ritos precristianos o simplemente vinculados a los ciclos de la naturaleza. Sin embargo, en otros lugares (por ejemplo, España y Portugal) la existencia de una vinculación entre las celebraciones del solsticio de verano (en el hemisferio norte) que tiene lugar el 20-21 de junio y las celebraciones del día de San Juan (el 24 de junio) varían en función de las fechas, la discontinuidad en la celebración, las tradiciones y costumbres, etc. Pese a ello, se observan elementos comunes, como es la realización de hogueras en las calles y plazas de las poblaciones donde se reúnen familiares y amigos.

Todo se relaciona con San Juan el Bautista y el solsticio del 21 de junio. El 24, se celebra el nacimiento de San Juan, quien preparó a la humanidad para la llegada de Jesús. Su nacimiento ocurrió en una fecha muy cercana a un solsticio (de invierno para el hemisferio sur, y de verano para el hemisferio norte), lo que quiere decir que lo que está en juego son poderosas energías solares actuando en la Tierra.

San Lucas narra en su Evangelio, que María, en los días siguientes a la Anunciación, fue a visitar a su prima Isabel cuando ésta se hallaba en el sexto mes de embarazo. Por lo tanto, fue fácil fijar la solemnidad del Bautista en el octavo mes de las candelas de junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo. Desde entonces se señaló esta noche como la de San Juan, muy próxima al solsticio de verano que ha heredado una serie de prácticas, ritos, tradiciones y costumbres cuyos orígenes son inmemoriales en toda Europa y se han extendido por muchos pueblos de América. Lo paradójico del asunto es que el 24 de junio se celebra la fecha del nacimiento de San Juan el Bautista, que en realidad no debería festejarse porque el dies natalis de los santos siempre fue el de la muerte.

En el Evangelio de San Lucas se cuenta que su padre, el sacerdote Zacarías, había perdido la voz por dudar de que su mujer, Isabel, estuviera en cinta. Sin embargo en el momento de nacer San Juan la recuperó milagrosamente, como se lo había predicho el ángel Gabriel.

Rebosante de alegría, la tradición religiosa dice que encendió hogueras para anunciar a parientes y amigos la noticia. Cuando siglos después se cristianizó esta fiesta, la noche del 23 al 24 de junio se convirtió en una noche santa y sagrada, y de purificacion, sin abandonar por eso su aura mágica y pagana.

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El Retablo Mayor

El retablo principal de la Iglesia es el altar mayor, siendo una de las espléndidas muestras del barroco español. Cubre casi todo el testero frontal del presbiterio y está trazado siguiendo la línea de los hermanos Churriguera, dentro de un conjunto armónico y ornamental.

La parte baja central de este retablo, lo compone un zócalo de mármol rojo y encima un basamento todo dorado y tallado, en cuyo centro, en la calle principal, hay un pequeño templete de estilo neoclásico, añadido posteriormente, formado por columnas pareadas y frontón que se introduce en el cuerpo, donde está enclavado el Sagrario, que lleva en su puerta la imagen del Niño Jesús Buen Pastor, pintado al óleo por José Risueño. Todo el cuerpo del Sagrario sirve como base al manifestador, vulgarmente llamado “cascarón”; su interior está cubierto de espejos y molduras doradas, con sus puertecitas que abren a la parte posterior para exponer al Santísimo. Encima del Sagrario hay un crucifijo procedente de la capilla del desaparecido cuartel de la Guardia Civil .

El cuerpo principal está formado por el intercolumnio limitado por dos columnas estípites que enmarcan un arco curvilíneo que al mismo tiempo es la embocadura del camarín.

Las calles laterales, están flanqueadas cada una por dos grandes columnas salomónicas de capitel dórico, cuyo fuste de seis espiras y revueltas está ricamente tallado de hojas de parra y pámpanos de vid, recurso muy utilizado en este tipo de decoración, de ahí que estos elementos se transformaran emblemáticamente en símbolo eucarístico. Cada calle tiene unas bonitas repisas sobre las  cuales y bajo medios puntos cerrados, están las imágenes de San Joaquín y Santa Ana.

La mayor novedad de este tipo de retablos se encuentra en el abandono de los soportes tradicionales, para dar cabida a hermosas columnas que sirven de apeo a un bello entablamento, soporte de la cornisa rectilínea y quebrada, que se rompe y curva en el centro, con un óvalo que contiene la figura del Espíritu Santo y marca con nitidez el paso del cuerpo al ático, dando a éste, singular importancia, al presentarlo en un registro formado por un medallón con la figura del Padre y del Hijo, sostenido por dos ángeles, y dos columnas ricamente decoradas en la parte superior de la calle central, aunque de menos entidad que las del cuerpo principal. Termina en una moldura mixtilínea rota por una cartela con el anagrama de María, rematado por una corona, presentando en los extremos los pináculos apoyados en la cornisa.

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Fuente: La Iglesia de Alhendín (José Molina Valero)

Retablo de Nuestra Señora de la Consolación

Este retablo Neoclásico, es de madera revestida de capas de pintura marmoleada. El banco pintado de varios colores, se apoya en el altar y sirve de sustento  a dos pares de columnas en línea quebrada, cuyos fustes lisos son de color verde oscuro; los capiteles mixtos, corintios con hojas de acanto y jónicos con volutas, aparecen dorados, en ellos se apoyan las cornisas quebradas de diferentes formas y colores sobre las que se sustenta el espacio triangular, frontón, en cuyo vértice superior, en el centro, descansa una pequeña cruz.

En el cuerpo, debajo del frontón y entre las columnas pareadas, se encuentra la hornacina con arco de medio punto y puerta acristalada. Está situado en el lado derecho frente a la puerta lateral.

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Fuente : La Iglesia de Alhendín (José Molina Valero)

Hornacina de la Virgen de los Dolores y capilla Bautismal

Formada por arco de medio punto, apoyado en columnas de orden jónico, construido en yeso con pintura de estuco. Se halla en la capilla Bautismal y su situación coincide con el bajo de la torre-campanario. En el centro de la misma se encuentra la pila bautismal en mármol blanco, siglo XVI, de gran elegancia y sobriedad de líneas, toda tallada sobre una pieza.

En esta capilla podemos encontrar las siguientes imágenes: El Señor Resucitado, El Cristo yacente del Santo Sepulcro y la Virgen de los Dolores. También está aquí situado un magnífico lienzo de José de Cieza: La Virgen de Belén. Anteriormente en esta capilla estuvieron los cuadros de las Ánimas y de Santa Rita de Casia.

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Fuente: La Iglesia de Alhendín (José Molina Valero)

La Torre de Alhendín

La presencia de este elemento en los edificios religiosos permite una perfecta orientación a quien quiere dirigirse al templo y posibilita que las campanas sean oídas desde lugares alejados del casco urbano.

La torre de la Iglesia de Alhendín está situada en el centro lateral izquierdo de la nave central, y su tipología se ha visto modificada por los efectos que sobre este edificio han tenido los terremotos.

Las primeras noticias que se tienen de la torre, datan del 21 de julio de 1.555, donde la caída de un rayo sobre la misma, el 7 del mismo mes, ocasiona la muerte de Diego Martínez, quien junto con el licenciado Luis Garrido y Francisco de los Pérez, estaba tañendo las campanas por la tempestad que hacía. Este rayo produjo serios desperfectos en la torre. Después de la rebelión de los moriscos y de los destrozos causados, en 1.575 solo la torre quedó intacta, y en ella había una campana de siete arrobas y otras dos grandes quebradas.

En 1.583, Juan de Malabarca, fabricó una nueva campana. En los terremotos de  los años 1.804 y 1.805, la torre se desplomó, destruyéndose también el reloj colocado en 1.801, el actual fue montado en 1.908. En 1.846, bien entrado el reinado de Isabel II, el arquitecto de mérito de la Academia de San Fernando, Salvador Amador firma un proyecto para la reconstrucción del cuerpo de campanas de la torre de Alhendín.

Constará de dos cuerpos de ladrillo coronados por una pequeña cúpula. Es de estilo Neoclásico de sillería. con la superposición de dos cuerpos a partir de la cornisa general del edificio, uno de sección cuadrada y otro ochavado y copulado, contrastando su color oscuro con la blancura del resto del templo. Posee una campana en cada una de las cuatro caras de la torre, siendo la más antigua (Campana Gorda), Santa María de la Concepción del siglo XVIII, el esquilón es refundido en el siglo XX y las otras dos pertenecen también al siglo XX.

Por problemas de libramiento de fondos, al haberse invertido la totalidad del capital presupuestado en un primer momento, la obra quedó inconclusa, no pudiendo terminarse la escalera ni el pavimento de sus dos pisos.

Con el tiempo, el resto del edificio, especialmente su cubierta, sumó su deterioro al que ya venía padeciendo la torre inacabada. Esto obligó al encargo de un nuevo reconocimiento que recayó en el arquitecto del arzobispado José Contreras. En su informe, junto a la consolidación  de los tejados de la Iglesia y la reparación general de sus aleros, proponía la conclusión del interior de la torre empleando una cadena de barras de hierro que abrazara los cuatro lados y ángulos de la torre, para evitar que las grietas de los muros antiguos continuaran avanzando.

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Fuente: La Iglesia de Alhendín ( José Molina Valero)

Órgano de la Iglesia de Alhendín

No sabemos exactamente cuándo ni por quién fue construido, aunque por el estilo tardobarroco (rocallas y vegetación) pertenece casi con total seguridad al siglo XVIII, pudiéndose aventurar que su emplazamiento original sería la tribuna o coro viejo existente sobre la capilla bautismal, cuyo estilo y época bien pueden correr paralelos con el órgano.

Actualmente sólo queda el mueble o armadura, en cuya parte inferior y media se pueden ver los agujeros donde se acoplaban los tubos y registros.

En la parte superior vemos tres calles frontales y dos laterales; la central frontal es mayor y termina en una especie de dosel, rematado por una cartela. Las otras, más pequeñas, decoradas con motivos vegetales y rocallas están rematadas por una cornisa curvilínea, siendo recta en las calles laterales. Todas las superficies donde deberían estar los tubos sonoros, están disimuladas por unas tablas clavadas en vertical y pintadas de azul, con unas caretas o figuras grotescas en su parte inferior.

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Fuente: La Iglesia de Alhendín (José Molina Valero)

El Camarín de la Iglesia de Alhendín

El camarín de María Inmaculada de la Iglesia de Alhendín, está situado en la parte trasera de la cabecera del recinto parroquial, se abre al retablo que preside la capilla mayor, mediante una amplia arcada con puerta situada en su centro, haciendo visible la sagrada imagen al pueblo que se encuentra abajo en la nave del templo. La imagen es así visible, pero inaccesible gracias a la altura a que está colocada.

Construido sobre una planta rectangular en la primera mitad del siglo XVII, consta de tres cuerpos perfectamente diferenciados: paramentos laterales o muros de sustento de la cúpula propiamente dicha, cúpula y cupulín o linterna.

La planta rectangular se ve interrumpida por cuatro grandes vanos, cuyos huecos coinciden con dos balconadas, la puerta de acceso del camarín y la puerta expositor de la imagen hacia el templo.

El suelo del camarín está realizado en loseta de piedra caliza,alternándose el color negro y blanco.

En alzado, siguiendo un esquema ascendente, hay que diferenciar cuatro elementos que componen el paramento lateral, primero un zócalo pintado localizado en un primer tramo rectilíneo, imitación de mármoles. Al frente los huecos anteriormente referenciados ,en planta se muestran vanos constituidos por arcos de medio punto moldurados. Más hacia arriba se encuentran grandes escudos (avemarías realizadas en yeso, y policromados) con epigrafía mariana y dobles motivos de vegetación que dan acceso a varias molduras, contramolduras  y frisos, y finalmente el arranque de la cúpula. La transición del plan rectangular al circular se hace mediante clavos de forja,  enmarcados a las conchas y a su vez a los arcos inferiores.

La cúpula en forma de media esfera, está compuesta por ocho gallones delimitados por pilastras rematadas con volutas. En estas ocho particiones, podemos observar, por una parte cuatro óvalos con vidrios pintados, dos representan la figura de la Inmaculada Concepción y dos, símbolos epigráficos enmarcados entre ovas y estrellas, donde se comprime el carácter inmaculata. En el resto de los gallones, se observan cuatro óvalos que sirven de marco a lienzos que representan arcángeles portadores de atributos marianos.

En el recinto escultórico, cuatro grandes espejos realizados en madera y decorados en oro y temple, localizados en las respectivas cuatro esquinas. Completa la decoración el pedestal de la imagen que se compone de dos cuerpos, uno labrado de piedra caliza y otro tallado en  madera, dorado y policromado al temple.

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Fuente: La Iglesia de Alhendín (José Molina Valero)

Tribuna (Coro viejo) de la Iglesia de Alhendín

En el lateral izquierdo de la nave central, sobre el arco que da entrada a la capilla bautismal, se conserva una curiosa tribuna, especie de gran balcón, apoyada sobre ménsula de superficie curvilínea, decorada con yeserías con motivos vegetales, rocallas, grafiados sobre el yeso, con molduras y cornisa sobredoradas, muy características de la época final del barroco (siglo XVIII).

Está coronada por una baranda simple de hierro forjado, labrada en su parte central, y cubierta por pasamanos de madera sobredorada, que se adapta en sus líneas curvas, entrantes y salientes, a la superficie de la ménsula sobre la que sustenta.

El acceso a esta tribuna se realiza a través de las escaleras del campanario, y desde ella se permitía contemplar los actos religiosos y cantar los oficios, al ser una superficie pequeña y no  muy segura, a la vez que de difícil acceso, a finales del siglo XIX se construyó el coro actual.

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Fuente: La Iglesia de Alhendín (José Molina Valero)

Púlpito de la Iglesia de Alhendín

Se trata de un elemento característico del barroco. Consta de una plataforma sustentada sobre una columna de mármol y , a la que se accede a través de una pequeña escalera. Se halla situado a una altura conveniente para poder predicar desde allí, y rodeado de un antepecho de madera tallada, con diversas formas vegetales y geométricas. Está sobredorado todo el conjunto.

Encima tiene una especie de sombrero llamado tornavoz, tallado y sobredorado, con el fin de que la voz del predicador repercutiese y se escuchase mejor en el templo. El tornavoz se halla rematado por un gracioso angelito que hace sonar una trompeta.

En algunas iglesias, los púlpitos se han desmontado y desaparecido. En la de Alhendín, afortunadamente, aunque sin uso, se ha respetado en su integridad, encontrándose en muy buen estado de conservación.

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Fuente: La Iglesia de Alhendín (José Molina Valero)