El Retablo Mayor

El retablo principal de la Iglesia es el altar mayor, siendo una de las espléndidas muestras del barroco español. Cubre casi todo el testero frontal del presbiterio y está trazado siguiendo la línea de los hermanos Churriguera, dentro de un conjunto armónico y ornamental.

La parte baja central de este retablo, lo compone un zócalo de mármol rojo y encima un basamento todo dorado y tallado, en cuyo centro, en la calle principal, hay un pequeño templete de estilo neoclásico, añadido posteriormente, formado por columnas pareadas y frontón que se introduce en el cuerpo, donde está enclavado el Sagrario, que lleva en su puerta la imagen del Niño Jesús Buen Pastor, pintado al óleo por José Risueño. Todo el cuerpo del Sagrario sirve como base al manifestador, vulgarmente llamado “cascarón”; su interior está cubierto de espejos y molduras doradas, con sus puertecitas que abren a la parte posterior para exponer al Santísimo. Encima del Sagrario hay un crucifijo procedente de la capilla del desaparecido cuartel de la Guardia Civil .

El cuerpo principal está formado por el intercolumnio limitado por dos columnas estípites que enmarcan un arco curvilíneo que al mismo tiempo es la embocadura del camarín.

Las calles laterales, están flanqueadas cada una por dos grandes columnas salomónicas de capitel dórico, cuyo fuste de seis espiras y revueltas está ricamente tallado de hojas de parra y pámpanos de vid, recurso muy utilizado en este tipo de decoración, de ahí que estos elementos se transformaran emblemáticamente en símbolo eucarístico. Cada calle tiene unas bonitas repisas sobre las  cuales y bajo medios puntos cerrados, están las imágenes de San Joaquín y Santa Ana.

La mayor novedad de este tipo de retablos se encuentra en el abandono de los soportes tradicionales, para dar cabida a hermosas columnas que sirven de apeo a un bello entablamento, soporte de la cornisa rectilínea y quebrada, que se rompe y curva en el centro, con un óvalo que contiene la figura del Espíritu Santo y marca con nitidez el paso del cuerpo al ático, dando a éste, singular importancia, al presentarlo en un registro formado por un medallón con la figura del Padre y del Hijo, sostenido por dos ángeles, y dos columnas ricamente decoradas en la parte superior de la calle central, aunque de menos entidad que las del cuerpo principal. Termina en una moldura mixtilínea rota por una cartela con el anagrama de María, rematado por una corona, presentando en los extremos los pináculos apoyados en la cornisa.

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Fuente: La Iglesia de Alhendín (José Molina Valero)

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