La bordadora de Alhendín

Carmen Zambrano es Carmela, la bordadora de Alhendín. Aprendió este oficio con 11 años por pura pasión, algo que desde entonces, a sus 76 la sigue acompañando durante las largas horas de puntada y dedal. Es famosa no solo en Granada, sino en el resto de España, por sus mantillas y velos de novia en tul. Unos trabajos únicos, auténticas obras de arte que la han convertido en memoria viva de este tradicional oficio.

Pasa los días desgranando suaves dibujos en su bastidor, dejando que la aguja y el hilo tomen forma para sacar miles de figuras de su imaginación. Sus manos conservan la ilusión de su juventud combinada con la sabiduría y experiencia de los años, que ahora pone al servicio de una veintena de alumnas, que tres veces por semana, acuden a clases para aprender las técnicas del bordado en tul.

Unas técnicas que Carmela domina a la perfección y que la llevaron a ser contratada por la Sección Femenina y recibir encargos de altos cargos del gobierno de la época. «El ministro de Asuntos Exteriores, Alberto Martín-Artajo, pidió una mantilla para su mujer. Esta señora debió enseñarla entre sus amigas y conocidas», explica Carmela, «porque a partir de ese momento, marquesas y gente de la alta sociedad madrileña comenzaron a pedir velos para las bodas de sus hijas, chals y mantillas para ocasiones especiales». Pero no sólo en Madrid era Carmela y sus tules famosos, también en Valencia, Murcia, e incluso en algunas zonas del norte de la geografía española.

Reconoce que este trabajo no está pagado, pero «es que a mí me gusta, bordando se me olvidan todos los problemas». Para embellecer un velo de novia en tul necesita como mínimo seis meses, «aunque para conseguir un trabajo completo lo ideal sería contar con plazo de uno o dos años», asegura Carmela, que reconoce que la lista de espera de bodas es larga.

Le gusta enseñar a otras mujeres este oficio artesanal. «Cada una tiene su propio bastidor y elige aquello en lo que quiere trabajar». Una iniciativa que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Alhendín, para que esta labor no se pierda, y que ha tenido una gran acogida, no solo entre vecinas del pueblo, sino entre mujeres que acuden de otros municipios. «Ahora son ellas las que hacen los velos de novia de sus hijas», explica Carmela, algo emocionada, «creo que es de esta forma como el bordado adquiere valor, porque se hace con mucho amor».

Muchas de estas aprendices en el tul venían sin saber dar una puntada siquiera. «Pero yo lo prefiero así, porque aprenden más rápidamente, y sin costumbres viciadas», sonríe esta bordadora, que además de enseñar las técnicas también innova a petición de sus compañeras de curso. «Ahora estoy bordando abanicos, de tul y nácar, y creo que quedan muy bonitos, o por lo menos a la gente le gustan mucho».

De retirarse ni habla. No está en sus planes. «Una se puede jubilar de un trabajo, pero no de una pasión». Así que, entre tules, hilos y bastidores Carmela se ha convertido en una ‘reina del bordado’ que nunca pasa de moda.

La reina del Tul de Alhendín, famosa en toda España por sus mantillas

Fuente: ABCAndalucia.es

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